El Papa cinéfilo: Francisco y su apuesta por el séptimo arte
El mundo despidió ayer al Papa Francisco, una figura que quedará estampada en la memoria de todo individuo, creyente y no creyente por igual, ya que, por su legado de compasión, reforma y esperanza, marcó de forma definitiva la historia contemporánea de la Iglesia Católica y de la humanidad.
Con su inesperado adiós, se apaga la voz de un líder espiritual que predicó incesantemente la misericordia, la justicia social y el diálogo entre culturas, además de su cercanía y compromiso con los más necesitados.
La relación con el cine del Papa Francisco. Una pasión de juventud
En las calles de Buenos Aires, un joven Jorge Bergoglio se perdía entre butacas y pantallas que retrataban historias del alma humana. El cine no fue para él un pasatiempo, sino, como la fe, un acto de encuentro, un eco de la ternura divina, una puerta para la sanación de los rincones más oscuros del espíritu.
Desde su elección en 2013, el pontífice ha mostrado un estrecho vínculo con la cultura popular, incluyendo el cine, un arte que él valoraba profundamente por su capacidad de entretener, así como de divulgar valores humanos y espirituales y suscitar reflexiones profundas. Él mismo contó que era un aficionado al cine italiano y que su película favorita era La Strada (1954) de Federico Fellini, una obra que explora temas como la inocencia, el sufrimiento y la redención, cuestiones que coincidían con su visión del mundo y de la fe cristiana, una película que representó una fuente de inspiración en su mirada compasiva hacia el sufrimiento humano, alegó.
El Papa Francisco tuvo la creencia de que el cine tiene el increíble poder de tocar las almas de las personas de forma profunda, a menudo más efectivamente que un discurso o un tratado teológico. No solo una vez alabó filmes que trataban grandes cuestiones humanas como la dignidad, el amor o el perdón.
Participación activa en festivales
En 2021, se inauguró el Festival de Cine del Vaticano, conocido como Tertio Millennio Film Fest, que busca fomentar el diálogo entre la fe y la cultura cinematográfica contemporánea. Bajo su pontificado, esta y otras iniciativas recibieron un impulso especial, enfatizando el poder del cine para tender puentes entre diferentes culturas, religiones y generaciones.
Su propia aparición en pantalla
Curiosamente, el Papa Francisco protagonizó varios documentales. El más conocido es Francisco: Un hombre de palabra (2018), dirigido por Wim Wenders, en el que el Papa habla directamente a la audiencia sobre temas candentes como el medio ambiente, la paz, la pobreza y la inmediatez de un diálogo interreligioso. Más recientemente, participó en Amén. Francisco responde (2023), donde se comunica abiertamente con jóvenes sobre temas polémicos y actuales.
Para el Papa Francisco el cine era un gran instrumento para unir a la gente. Según él, una buena película puede servir de enlace hacia Dios, no solo mediante mensajes explícitos de fe, sino a través de la verdad, belleza y el amor que toda buena historia puede transmitir.
Foto de Ashwin Vaswani en Unsplash


