Entrevistas

Entrevista a José Luis Fernández García, profesor de español como lengua extranjera sobre el uso del cine en la enseñanza de ELE

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La mayoría de las veces, los alumnos de lenguas extranjeras se quejan, incluso alcanzado un buen nivel de conocimientos, de no comprender del todo el discurso de un hablante nativo, ya sea por la velocidad, la pronunciación o por el lenguaje coloquial que no se aprende en las aulas. Por otro lado, se reclama la presencia del lenguaje acartonado o poco utilizado en el español del día a día en los libros de ELE. Por ello, los docentes se ven obligados a acudir, en ayuda de sus alumnos, a herramientas fuera de las que se dan en los manuales y, así, exponerlos a situaciones reales de comunicación.

Felizmente, hoy día la tecnología permite tener innumerables recursos que hacen que la enseñanza resulte no solo de calidad, sino también placentera, echando mano de materiales que fomentan, en condiciones, todas las competencias necesarias para que el alumno se mueva con soltura en los confines del aprendizaje de una nueva lengua.

Entre los instrumentos que han demostrado ser altamente útiles en todo este proceso está el cine, a pesar de haber sido arrinconado por mucho tiempo en cuanto a la enseñanza de lenguas se refiere. Las películas ofrecen una ventana a la cultura del idioma, tradiciones y modismos propios de una comunidad, a la diversidad lingüística a través de distintos acentos, dialectos y registros, lo que es esencial para el desarrollo de habilidades comunicativas y de interacción con hablantes nativos.

Para ampliar la cuestión de la introducción de fragmentos fílmicos en las aulas, tuve el placer de hablar con José Luis Fernández García, curtido profesor de ELE, colaborador en el Instituto Cervantes de Bucarest, además de atesorar una gran experiencia en empresas y centros de formación privados, especialmente en Rumanía.

Irina: Luis, gracias por haber aceptado tener esta conversación. Llevas muchísimos años enseñando español  a los rumanos. Cuéntame un poco sobre esto: los inicios como profesor, el tiempo que llevas aquí en Rumanía, etcétera

Luis: Hola, hace mucho ya de mis inicios como profesor. Siempre me atrajo la enseñanza, por eso estudié Filosofía y Letras en Madrid, mi ciudad. La llegada a Rumanía fue más casualidad que otra cosa, aunque al final me instalé definitivamente aquí porque me gustó el país y vi que había un gran interés por el español en este sitio.

Irina: ¿Qué es lo que te gusta y lo que no te gusta de los manuales de español que se utilizan? ¿Qué falta o, al contrario, qué sobra en ellos?

Luis: En general, no me gustan los manuales de español. Prefiero que cada clase sea especial y preparada especialmente para los alumnos participantes, según el nivel, objetivos, intereses de cada uno, etc. Claro que esto es posible especialmente en las clases individuales o de grupos pequeños, no en clases con más alumnos. Pero creo que un profesor tiene que centrar sus clases, en la medida de lo posible, en los objetivos y necesidades e intereses de los alumnos, y no en manuales estandarizados que jamás podrán adaptarse a las necesidades de todo el mundo.

Irina: ¿Cuántas veces has tenido que pasar del manual en busca de nuevas herramientas, quizá más ancladas en la realidad del español cotidiano? ¿Cuáles fueron?

Luis: En cada clase. Ya he dicho antes que los manuales son solo un apoyo, más para el alumno que para el profesor. Este tiene que buscar, crear o inventar actividades o explicaciones lo más personalizadas posible. Al final los manuales, como es lamentablemente demasiado normal en la educación formal, tratan a los alumnos como una masa en lugar de como individuos únicos.

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El cine, una herramienta didáctica para pasarlo de película en la clase

Irina: Sé que tú siempre alientas a tus estudiantes a ver películas. ¿Por qué? El visionado de series y filmes fomenta la enseñanza.  ¿Cómo?

Luis: Evidentemente. Las películas, igual que la literatura o la prensa, entre otros recursos, acercan a un alumno extranjero a la forma de hablar, escribir, pensar de los españoles o los hispanohablantes. Personalmente, creo que a través de la lectura o del visionado de películas-series, una persona interesada aprende más de una lengua que a través de actividades artificiales y, muchas veces, lejanas a la realidad. De hecho, en Rumanía, muchísimas personas han aprendido español simplemente escuchando y viendo series o filmes. Por supuesto, siempre se pueden pulir mucho más las competencias con un profesor que te ayuda a afinar y profundizar, a organizar en definitiva, tus conocimientos.

Irina: ¿Qué importancia tiene para ti la cinematografía como instrumento didáctico para afianzar los conocimientos de una lengua extranjera?

Luis: El cine es una forma de adentrarse en la realidad a la que no tienes acceso fácil. Las películas te muestran, en muchas ocasiones, como se habla en la calle, la pronunciación diversa, los recursos comunicativos variados a los que, desde otro país o en el aislamiento de una clase, no tienes acceso. De forma similar a la realidad virtual, también de importante aplicación en las clases, una película es como un viaje al país donde se habla tu lengua meta, una forma de poder vivir conversaciones, gestos, expresiones y acentos en primera persona.

Irina: ¿De qué índole han de ser las películas?  ¿Hay algunas que aportan más que otras con referencia a la enseñanza? ¿Puedes nombrarme algunas?

Luis: No especialmente. Por supuesto, para el aprendizaje de una lengua son mucho más convenientes las películas actuales que se desarrollan en la sociedad actual, que hablan de problemas reales y en las que los alumnos pueden presenciar y vivir, al menos como espectadores, situaciones comunicativas que les van a ser útiles en el futuro.

Irina: Al preparar nuestra entrevista he hojeado algunos manuales de ELE en busca de vídeos que tengan el objetivo de enseñar el idioma, así como de vídeos cinematográficos, que sean más cercanos a la realidad. La conclusión: pocos vídeos cinematográficos. ¿Por qué se prefiere hacer materiales audiovisuales que muestran situaciones artificiales, con diálogos poco habituales que se reproducen a una velocidad anormalmente lenta, en vez de apelar a fragmentos cinematográficos a través de los cuales se exhibe al estudiante a un uso realista del idioma meta?

Luis:  En los manuales, como he dicho, se trata de uniformizar el aprendizaje, así que no se pueden tratar las necesidades individuales de cada alumno. Por eso hay materiales estándar que se ajustan a esta situación. El profesor, a través de su propia experiencia cinéfila, es el que tiene que conocer las películas, las escenas, las situaciones que se adecúan a cada objetivo comunicativo concreto y a cada necesidad personal del alumno.

Irina: Tú hablas perfectamente rumano. ¿Cómo has conseguido este nivel? Han sido de ayuda las películas para perfeccionar tu rumano?

Luis:  No se puede decir “perfectamente”, pero, claro, creo que si vives en un país la única forma de integrarse y conocerlo bien es hablar con rumanos en su propia lengua. Ya sabes que cada lengua es, en definitiva, una forma diferente de pensar.  Sí, la televisión y el cine son esenciales para aprender y  profundizar una lengua extranjera y yo las he aprovechado en la medida de mis posibilidades.

Irina: ¿Qué cualidades debería tener el profesorado del siglo XXI?

Luis: Un profesor tiene que ser siempre, en el siglo XX o XXI, una especie de ayudante, alguien que sirve de apoyo para tu aprendizaje. De hecho, y por eso creo firmemente que el cine es una herramienta fundamental, no importa tanto en el aprendizaje lo que te enseñe un profesor, sino lo que aprenda un alumno, su esfuerzo personal y los recursos a los que tiene acceso y utiliza. El profesor es, al menos así lo veo yo, un consultor, alguien que te ofrece herramientas para que saques el mayor partido posible de tu interés de hablar otra lengua.

Irina: ¿Animarías a la docencia a emplear el cine y el lenguaje audiovisual en el aula?

Luis: Totalmente, supongo que por todo lo que ya hemos hablado en esta conversación. Además, pienso que organizar encuentros cinematográficos en el aula, o sea, convocar a los alumnos a ver películas en común y debatirlas, comentarlas, compartirlas después en un debate, charla, puesta en común, sería una buena idea para que los alumnos se acostumbren a ver cine y que lo hagan con ganas e interés.

Irina: ¿Si tuvieras que elegir solo una película, cuál elegirías?

Luis: No hay una película mejor que todas las demás. Cada uno tiene sus preferencias. Si habláramos de cine español, recomendaría las películas de Julio Medem, un director especial desde mi punto de vista. De entre todas las suyas, tengo un recuerdo especial de “Tierra”, pero ya he dicho que podríamos hablar de cientos de películas especiales. En todo caso, animo a los alumnos a ver películas, series o incluso noticias en español. Es una forma excelente  de sentir el idioma, de empaparte con palabras, expresiones y formas gramaticales de una forma divertida, educativa y que te sumerge de forma refrescante en la lengua que tienes como objetivo aprender.

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