Entrevista a Miguel Pérez Domínguez, profesor de español como lengua extranjera, sobre el cine como instrumento didáctico y de apoyo en clases de idiomas extranjeros
«El factor de la motivación es gigante cuando usamos cine, además de que permite un aprendizaje mucho más inmersivo y representativo de la cultura que estemos enseñando.»
La labor de un docente a la hora de impartir clases de lenguas no es, en absoluto, tarea fácil, ya que con el fin de sacar a la luz dispares rasgos lingüísticos y culturales de dicha lengua, ha de recurrir a una recua muy variada de recursos. Con el propósito de fomentar la destreza auditiva, la ampliación del vocabulario o mejorar la pronunciación, el profesor debe exponer al estudiante a métodos directos y reales de aprendizaje, sin rastro de artificialidad para que el proceso educativo resulte de calidad y eficaz.
El cine desempeña un papel significativo en la enseñanza, así como en el aprendizaje de un idioma, por cuanto ofrece una inmersión lingüística dilatada a través de diálogos genuinos, expresiones idiomáticas y en contexto. Así, el alumno, de forma desenvuelta, tiene la oportunidad de mejorar la comprensión auditiva y la pronunciación, además de observar el uso práctico del lenguaje en diversas situaciones, lo que le ayudará a comprender con facilidad los matices del idioma meta.
El tema de la inclusión de extractos de películas en el aula es, sin duda alguna, uno que da mucho de sí, y es por eso por lo que me he tomado la libertad de invitar a una charla a Miguel, uno de los más conocidos profesores de español en línea, por ser uno de los pocos especializados en pronunciación.
Nació en Zaragoza, aunque desde hace un año ya vive en Colombia. Su pasión, dice, por enseñar español y, sobre todo por ayudar a los estudiantes a mejorar su pronunciación, empezó mucho antes de lo que pensaba, porque era consciente de que en el pueblo de su madre hablaban muy diferente, como cantando. Su meta en los próximos años es crear la escuela de pronunciación en español más grande del mundo. ¡Que así sea, Miguel!
Irina: Miguel, gracias por haber aceptado mi invitación.
Miguel: Gracias a ti por ofrecérmela. Estas cosas me parecen la hostia.
Irina: ¿Cuánto tiempo llevas en el ámbito de la enseñanza ELE? ¿Qué te gustaría destacar de ti en cuanto a esta profesión?
Miguel: Llevo 5 años enseñando español. Empecé en República Checa durante mi Erasmus. Técnicamente yo era profe de inglés, pero como soy español, me pusieron a enseñar español sin importar que no tuviera formación específica.
Por suerte o por desgracia, cuando terminó ese año, lo primero que hice fue meterme al máster de enseñanza de español como lengua extranjera para que se me quitara un poco el síndrome del impostor. Poco después descubrí mi talento para escuchar y entender los sonidos que producen los estudiantes y vi claro que mi obsesión por la música y por el sonido en general me iba a ser útil para hacer algo que prácticamente nadie más estaba haciendo en aquel momento.
Si puedo destacar algo de mí en esta profesión, es que no me ha dado miedo a hacer algo diferente al resto, ya sea en lo que trabajo en mis clases o en mi forma de comunicar en redes sociales, con palabrotas, sin modificar mi velocidad o vocabulario, etc.
Irina: ¿Cómo recuerdas tus primeras experiencias como alumno? ¿Qué te gustó o, al contrario, qué te habría gustado que sucediera en el aula para afirmar que era un aprendizaje eficiente?
Miguel: Cuando era niño, recuerdo aburrirme muchísimo en las clases de inglés. Y eso que se me daba de locos. Para mí, hasta los 21 años, estudiar idiomas era igual a rellenar ejercicios de gramática y vocabulario en un papel con muy poca interacción oral. No fue hasta que hice la especialización de inglés en magisterio de primaria que descubrí que se podía aprender (y enseñar) con canciones, películas, largas conversaciones sobre el por qué de las normas gramaticales, etc.
Para mí, lo más importante y, sin duda, lo que más me benefició en mi aprendizaje de idiomas, fue adaptar la lengua a mi contexto. Por eso trabajo siempre de esta forma. No aprendemos lenguas porque sí, las aprendemos porque queremos comunicar algo. Ese algo siempre debe ser el centro de la clase. Si aprendemos así, ya no olvidamos.
Irina: ¿Qué funcionamiento tiene el cine dentro del aula? ¿Qué vínculos hay entre el estudio de un idioma y el cine? ¿Cuáles son los principales potenciales del mismo, según tú?
Miguel: En mi experiencia, muy pocos profes utilizan el cine consistentemente en sus clases. Es raro que en instituciones educativas te den manga ancha para hacer tu propio currículo y usar los materiales que quieras.
Sin embargo, creo que las ventajas de usar cine en el aula son evidentes en el momento en el que les dices a tus estudiantes que van a ver una peli. De repente, a todo el mundo le interesa lo que les tienes que contar. El factor de la motivación es gigante cuando usamos cine, además de que permite un aprendizaje mucho más inmersivo y representativo de la cultura que estemos enseñando.
Creo que ese es el potencial más grande del cine en el aula, el contacto con la realidad, que suele ser mucho más cercano que con manuales de ELE.

Irina: Al preparar nuestra entrevista he hojeado algunos manuales de ELE en busca de vídeos que tengan el objetivo de enseñar el idioma, así como de vídeos cinematográficos, que sean más cercanos a la realidad. La conclusión: pocos vídeos cinematográficos. ¿Por qué se prefiere hacer materiales audiovisuales que muestran situaciones artificiales, con diálogos poco naturales, que se reproducen a una velocidad anormalmente lenta, en vez de apelar a fragmentos cinematográficos a través de los cuales se exhibe al estudiante a un uso realista del idioma meta?
Miguel: Yo tampoco me lo explico. Me parece absurdo, irreal y tremendamente desmotivador para los estudiantes que, en cuanto salen de ese tipo de enseñanza, se traumatizan y se autolimitan diciendo que los españoles hablan rápido. Casi todos los errores fosilizados de pronunciación vienen por haber aprendido español de esta forma, y algunos permanecen hasta en los niveles más avanzados.
Mi teoría es que las editoriales crean este tipo de materiales para los niveles inferiores con el fin de generar esa sensación de logro en los estudiantes y que les sigan comprando los manuales. No considero que haya ninguna ventaja didáctica en ralentizar el contenido y separarlo de la realidad, porque los estudiantes van a intentar usar su español lento y descontextualizado en situaciones que no existen y se van a frustrar pensando que, a pesar de tener sobresalientes en español, no les sirve para nada.
Irina: ¿En qué medida haces uso del cine en tus clases? Te echa un buen cable en cuanto a la pronunciación, ¿a que sí? ¿Por qué?
Miguel: No uso mucho el cine como tal porque herramientas como Youglish o directamente Youtube me facilitan la vida en cuanto a buscar las palabras exactas que quiero que mis estudiantes escuchen, pero está claro que los audiovisuales tienen mucho protagonismo en las clases online.
Por supuesto, enseñar pronunciación sin comparar con muestras reales de hablantes nativos es mucho más complicado, y existen ejemplos sensacionales de actores que articulan de formas muy diferentes, así que son referencias muy útiles para mostrar que existe una variedad gigante y que todo parte de desarrollar el oído. Sin duda, esta sería la principal razón para usar cine en mis clases.
Irina: ¿De qué índole ha de ser la película? ¿Hay algunas que aportan más que otras con referencia a la enseñanza? ¿Puedes nombrarme algunas?
Miguel: Lo cierto es que no soy un gran cinéfilo, especialmente cuando se trata de pelis en español. De entrada, veo muy pocas pelis o series, así que me cuesta mucho salirme de lo mainstream.
Personalmente, creo que las pelis de comedia aportan mucho a los estudiantes, porque para entender algunas bromas es necesario explicar aspectos culturales profundamente arraigados, y este tipo de explicaciones a menudo permanecen en la memoria de los alumnos para siempre, así como el vocabulario de la broma en cuestión.
Eso sí, ¡no me pidas nombrarte pelis de comedia más allá de las de Torrente y Ocho apellidos vascos, que no he visto muchas más!
Irina: Tú hablas perfectamente inglés. ¿Cómo has conseguido el nivel que tienes? ¿Han sido de ayuda las películas para perfeccionar tu inglés?
Miguel: Totalmente. De hecho, así fue como conseguí mi nivel y desarrollé la sensibilidad por la pronunciación. Desde que aprendí a leer subtítulos con 5 o 6 años no he visto una peli doblada al castellano en mi casa. Lo mismo ha sucedido con mis padres y mi hermana. 20 años después de aprendizaje “pasivo”, todo el mundo en mi casa habla inglés perfectamente.
Por supuesto, haber vivido 3 años fuera de España ayuda mucho y pone todos los conocimientos en su lugar. Al final, la práctica hace al maestro, pero reconozco que el origen de mi buen nivel ha sido ver pelis y series en inglés toda mi vida. Creo que le debo aproximadamente un 3% de reconocimiento a mis profes de inglés desde primaria hasta bachillerato.
Pelis 1 – 0 Sistema educativo español.

“Hazte bueno en una cosa y cámbiale la vida a alguien por una vez.”
Irina: ¿Qué cualidades debería tener el profesorado del siglo XXI?
Miguel: Me parece que ya es hora de que los profes entendamos que, en un mundo global en el que los estudiantes pueden elegir qué y con quién aprender en todo momento, no podemos pensar que la clase gira en torno a nosotros, sino en torno a los estudiantes, sus intereses y sus objetivos. No vale lo mismo para todos.
Con esto no quiero decir que los profes tengan que aprender a hacer el pino puente y adaptarse a cada estudiante, sino saber atraer a los estudiantes que quieran aprender lo que ellos están dispuestos a enseñar, a ser posible, más allá de un manual de mierda.
A mí jamás se me ocurriría dar una clase a alguien principiante o a una persona cuyos objetivos no estén alineados con lo que quiero hacer. A estos estudiantes hay que saber decirles que NO, que es algo que he visto que les falta a muchísimos profes. Empieza por entender qué puedes aportarle a la comunidad de estudiantes y asegúrate de que lo haces bien. Nada de intentar hacerlo todo para todo el mundo. Hazte bueno en una cosa y cámbiale la vida a alguien por una vez.
Por supuesto, el uso de herramientas digitales es una ayuda gigante en nuestro trabajo. Ahora tenemos la inteligencia artificial y un montón de recursos que han surgido a raíz de ella. Coño, pues vamos a usarlos, que esto nos permite personalizar las clases mucho más rápido. Si no te reciclas constantemente, te quedarás atrás en cuatro días.
Irina: ¿Animarías a la docencia a emplear el cine y el lenguaje audiovisual en el aula? ¿Por qué?
Miguel: Sin duda. Al final, algunas películas son muestras bastante fieles de la cultura de cada país. Yo pienso que el contexto es más importante que el contenido, y pelis como El Bola o Torrente son excelentes ejemplos de esto.
En El Bola vemos una historia de barrio. Realista, dura, con lenguaje y personajes “reales”. Sin embargo, Torrente es una parodia que nos sirve para exagerar los rasgos de personajes de la cultura popular española. Podemos aprender muchísimo con cualquiera de las dos, pero hay que saber adaptar el material en clase para ello. Es mucho más importante que cada profe sepa qué hacer con sus estudiantes que el contenido en sí.
Irina: ¿Si tuvieras que elegir solo una película, cuál elegirías?
Miguel: Mi peli favorita es The Nightmare before Christmas, pero si tuviera que elegir una peli para trabajar el español de España, sería Ocho apellidos vascos por la variedad de acentos y los estereotipos y bromas de cultura popular que se pueden ver.
De todas formas, vuelvo a lo de antes, es más importante saber qué pueden sacar los estudiantes de la peli que la peli en sí. Al final, casi todos los caminos llevan a Roma.
Irina: Para terminar, cuéntame sobre el proyecto profedeespanol.com
Miguel: Mi Proyecto empezó como un lugar para ayudar a los estudiantes de español a hablar con más confianza y sentirse ellos mismos cuando hablen español.
En general, un montón de estudiantes llegan al nivel avanzado y, aunque son conscientes de que dominan la gramática y tienen un montón de vocabulario, todavía sienten vergüenza cuando hablan español debido a su fuerte acento extranjero. Eso me pasó a mí y conseguí cambiarlo estudiando fonética.
Por eso mi trabajo se basa en enseñar los rasgos de la pronunciación de cualquier variedad del español que estén estudiando mis alumnos para que puedan modificar los suyos, reduciendo su acento y adoptando el que estén buscando para sentirse mejor.
Pocas cosas son más satisfactorias para mí que recibir un mensaje de agradecimiento bastante tiempo después de haber trabajado con alguien diciendo que han ido a España y no han reconocido de dónde eran.
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