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Pedro Alonso en Bucarest: el último adiós de Berlín

Dos días antes de que Berlín y la dama del armiño llegara a Netflix, Pedro Alonso aterrizaba en Bucarest. No era una parada cualquiera, sino la última entrevista de una gira que, según sus propias palabras, le había permitido recorrer el mundo de punta a punta durante diez años.

El actor fue invitado al matinal de Digi FM, donde habló con Oana Zamfir y Vlad Craioveanu de su despedida del personaje, de Mircea Eliade, de Bella Ciao y de cómo descubrió que podía cantar.  Una conversación que, viniendo de quien viene, tenía más peso de lo habitual, ya que el actor no estaba promocionando una temporada más, estaba cerrando un ciclo.

Lo primero que le llamó la atención fue la ciudad

“Estoy en shock. Es un país prácticamente bilingüe. Todo el mundo me habla en español. Estoy asombrado”, dijo nada más llegar. Confesó que le habría gustado perderse por las calles, entrar en algún mercado, sentir Bucarest sin agenda. Pero, desgraciadamente las semanas de promoción no dejan mucho margen para eso: “Todo es tan formal y calculado que es difícil.”

De Berlín habló como siempre: con distancia y con cariño al mismo tiempo

“El personaje, a diferencia de mí como persona, tiene también una faceta… digamos algo asquerosa. Se vuelve un poco indecente”, admitió.  Y, para referirse al fenómeno que generó, tira de ese humor suyo, algo cansado tras años explicando lo mismo: “A veces ya no importa si dices cosas verdaderas o lógicas. Si Berlín dice que 2 y 2 son 4, la gente dice: ¡ah, lo ha dicho Berlín!”

Hubo un momento de la entrevista que no tenía nada que ver con atracos ni con Netflix. Cuando le preguntaron por su vínculo con Rumanía, respondió sin dudar: Mircea Eliade. “En un período de mi vida leí bastante a Mircea Eliade. Fue un pionero en ese tipo de búsqueda etnográfica, sociológica y espiritual.”  No es el tipo de respuesta que se espera en una gira de promoción, sin embargo, es exactamente el tipo de respuesta que da Pedro Alonso.

Bella Ciao, la canción convertida en himno

Durante la entrevista, el actor reveló que antes de La Casa de Papel nunca había cantado en su vida. “Me consideraba sin oído musical. Me daba vergüenza.” La grabación fue un ejercicio de supervivencia actoral: “Dije: no soy cantante, tengo que hacer esto desde la perspectiva del actor.”  Lo que vino después —la canción convertida en himno, los estadios cantándola en distintos idiomas— ya es historia. Pero él guardó algo para sí. En nueve años ha rechazado más de 5.000 veces volver a cantarla en público, desde que un técnico de sonido cuyo padre había sido partisano lloró al escucharla entre bastidores. “Me prometí que no arruinaría ese momento.”

Al final de la entrevista llegó lo que todos esperaban. “Hoy es el último día que promociono la serie Berlín. Después de diez años, este es el final de un camino”, anunció.  Sin drama, sin nostalgia forzada. “Estoy en paz conmigo mismo. Ha sido un ciclo extraordinario, fabuloso. Después de terminar la primera temporada, algo hizo clic y sentí que tenía que soltar este personaje.”

Berlín y la dama del armiño llegó a Netflix el 15 de mayo de 2026, con los ocho episodios disponibles desde el primer día. Una última vuelta de tuerca para un personaje que, contra todo pronóstico, sobrevivió a su propia muerte en La Casa de Papel y se convirtió en algo más grande que la serie que lo creó.

Bucarest fue la última ciudad. La firma quedó puesta. Con hora y todo.​​​​​​​​​​​​​​​​

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