Críticas de cine

El Pionero

Jesús Gil y Gil consiguió darse a conocer, en las últimas décadas de su vida, como un empresario, máximo accionista del club Atlético de Madrid y alcalde de Marbella, sin límites ni recato. Es más, logró quedarse grabado en la memoria colectiva como uno de los personajes más pólemicos y deslumbrantes del candelero español. Tanto es así que a más de quince años de su fallecimiento, sus acciones siguen dando mucho de que hablar. Además, su controvertida trayectoria hizo que surgiera una serie documental en cuatro capítulos de alrededor de una hora cada uno, que esboza su retrato a través del cual se le señala como el artífice de un mundo de los atajos, trapicheos y de las artimañas, pero, al mismo tiempo, un hombre muy querido por el público .

La cinta, a cargo de Justin Webster y Enric Bach, que lleva el sello de HBO España, recurre a múltiples e inauditos imágenes de archivo y entrevistas a personas con las que Jesús Gil se cruzó a lo largo de su recorrido político y empresarial. El documental gira en torno a estos testimonios proporcionados por su entorno más cercano, como sus hijos, amigos de toda la vida, exfutbolistas, opositores, e incluso el fiscal que llevó uno de sus casos. Todos, sin excepción, revelan  información de oro, tanto novedosa como archisabida para unos; sin embargo, imprescindible para acabar familiarizados con la manera de ser de un hombre para quien nada le quedaba muy grande. La narración de los hechos, que se realiza cronológicamente, desvela, empezando por el primer capítulo, hechos conocidos quizás por un puñado de gente. Desde timar vendiendo camiones hasta provocar una de las mayores hecatombes nacionales por no haber realizado la supervisión y seguridad en la contrucción de una estructura civil. De su reclusión, donde vivió a cuerpo de rey, a dar con trabas legales para llevar a cabo dispares construcciones en la costa de Marbella.

La serie plasma los rasgos de un personaje que desempeñó una pila de papeles, donde en cada uno de ellos se salía con la suya, a pesar de que muchas veces tenía que inflingir la ley cuando las cosas no estaban avanzando a la velocidad de su ansiedad. Nada era imposible para un rompe moldes que había encontrado la receta que le trajo un éxito mayúsculo, esto es mezclar el fútbol con la política y los negocios. Al margen de eso, no se ha de soslayar la nutrida peña que se sumó a sus causas, que le alabó, defendió y encubrió y que puso todo de su parte para hacer que un personaje chabacano a fin de cuentas, pero con don de gentes, llegara al éxito. Por otro lado, durante los cuatro capítulos se ve, lisa y llanamente, la aportación de los medios de comunicación que le simplificaron la tarea de hacerse tan conocido. Jesús Gil y Gil era adorado por los medios, estaba por todas partes, salía en las noticias, en los programas de entretenimiento, concedía entrevistas, no se le escapaba una, aunque no siempre sus aseveraciones eran noticiables.

El Pionero, es una producción que vale la pena ver, sobre todo para los que vienen leídos de casa y quieren incorporar algo más sobre los entresijos del mundo de un personaje único y estrafalario. Asimismo, El Pionero, según su director, es “un proyecto soñado desde hace años que con mucho esfuerzo y el trabajo de un gran equipo se convertirá en realidad. La vida de Jesús Gil tiene todos los elementos de una gran historia, empezando por el más importante: un protagonista imprevisible y dual, capaz de poner en jaque las leyes y las instituciones y, al mismo tiempo, seducir a espectadores y votantes con su enorme magnetismo”.  Es, sin duda alguna, un documental que destaca no solo por tratar de unos de los magnates que siempre será recordado, sino por una realización de oreja y rabo desde el punto de vista técnico y de la documentación.

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