La Dictadura Perfecta
La información hay que cogerla con pinzas
Los medios de comunicación desempeñan un papel fundamental en la formación de las opiniones, valores, creencias y del modo en el que percibimos la realidad que rodea a todos y cada uno de nosotros. Esto hace que la influencia de los medios sea un caldo de cultivo a favor de la manipulación y desinformación. En su búsqueda de captar audiencia y hacerse con ingresos, la prensa, muy a menudo, difunde información sesgada a través de la cual promueve ciertas agendas que benefician a los que le sirve de patrocinadores.
El tema de la manipulación mediante los medios de comunicación ha cobrado relevancia descomunal en la era moderna, una era que zambulle al receptor en una vorágine incesante de noticias instantáneas recibidas de innumerables fuentes, pero no siempre de toda solvencia. Razón de más para actuar con precaución y corroborar la información que se depara, y aprender a evaluarla, en definitiva, fomentar la alfabetización de la ciudadanía para dominar la lectura entre renglones. A esto hay que sumar otra herramienta esencial para encarar todo este alud de noticias: identificar las tácticas de manipulación, ya que cada dos por tres se nos tienden emboscadas y hay que acostumbrarse a no morder el anzuelo.
Una ficción un rato cercana a la realidad
El director Luis Estrada, por medio de “La dictadura perfecta”, una de sus más sobresalientes cintas, consigue retratar justamente este fenómeno social profundo, apoyándose en un humor jugoso, que invita a reflexionar sobre la influencia de los medios de comunicación en la política y acerca de cómo puede la prensa moldear y torcer a su antojo la verdad a instancias del poder político.
«La Dictadura Perfecta«, otra crítica humorística con una trama intrigante, donde a los pocos minutos ya se ve a la legua la impronta de Luis Estrada, ofrece una mirada mordaz y sarcástica a la estrecha relación entre el poder político y los medios de comunicación en la sociedad contemporánea de un México que emana corrupción por los cuatro costados, un país corroído por la desigualdad y pobreza. Concretamente, la película narra la historia de un político corrupto (Carmelo Vargas), protagonizado magistralmente por el actor fetiche de Estrada, Damián Alcázar, que, arropado por una importante emisora televisiva, logra irse de rositas tras ocultar una retahíla de escándalos y crímenes. Al principio, el jaleo dirigido contra el gobernador Vargas lo provocó la misma televisión para tapar un error cometido por el presidente en funciones de la república; sin embargo, en lo que se da un chasquido de dedos, a cambio de un cuantioso soborno, la emisora se convierte de verdugo en la pieza clave del gobernador para la carrera por la presidencia de la república.
Así, a través de personajes carismáticos, diálogos astutos de lenguaje colorido y situaciones hilarantes, la película destapa la endeblez de la verdad en un mundo donde la ficción supera, a menudo, la realidad. El elenco en su conjunto complementa de manera ejemplar la actuación del protagonista, Damián Alcázar, en el papel del político corrupto, aportando interpretaciones bien construidas que añaden profundidad a la narración. No pasa desapercibido el guion que salta a la vista por el equilibrio perfecto entre la comedia y crítica social cáustica, esto si dejamos de lado la música que sirve de gran apoyo para el desarrollo de las secuencias.
Por otro lado, en sintonía con el mensaje principal del filme, Luis Estrada vuelve a traer al frente un rasgo un tanto amargo que viene a caracterizar al ser humano, esto es, la voracidad sin parangón, que lleva a este a situaciones verdaderamente despreciables.
Si bien a «La Dictadura Perfecta» se la puede ver como una obra ficticia, no se puede dejar de notar la reflexión de ciertas realidades cotidianas, unas verdades como puños. Por eso me parece que cuaja tan bien este filme, por el hecho de que viene a revelar, a través de situaciones exageradas, una realidad sorprendente que se vive no solo en México, sino en todos los recovecos del mundo. En otras palabras, la película invita al público a reflexionar sobre la necesidad de un periodismo independiente y crítico, que respete al pie de la letra la ética profesional.
¿Por qué no perdérsela?
«La Dictadura Perfecta» es una película inteligente, al echar mano de una combinación perfecta entre un humor de muy buena calidad y la crítica social. Asimismo, su mirada cínica hacia un fenómeno social al alza y su visión provocadora la convierten en una película que vale la pena ver. Es, sin duda alguna, una de las mejores películas mexicanas.
Título original: La dictadura perfecta
Año: 2014
Duración: 143 min.
País: México
Dirección: Luis Estrada
Guion: Luis Estrada, Jaime Sampietro
Reparto: Damián Alcázar, Alfonso Herrera, Osvaldo Benavides, Joaquín Cosío, Silvia Navarro.
Fotografía: Javier Aguirresarobe
Compañías: Bandidos Films, EFICINE 226, Estudios Churubusco, Fidecine, IMCINE
Género: Comedia. Política. Televisión. Comedia negra. Crimen
Premios Ariel: 10 nominaciones, incluyendo Mejor película y director.


